Category: TEXTOS ESPECIALIZADOS EN ESPAÑOL
No deja de asombrar que, con ocasión de organizar su clásica apología del totalitarismo, Platón contribuyera a la genuina ciencia económica, siendo el primero en exponer y analizar la importancia de la división del trabajo en la sociedad. Al estar su filosofía social fundada sobre la necesaria separación entre clases, Platón procedió a demostrar cómo tal especialización se funda en la naturaleza humana, en particular en su diversidad y desigualdad. Platón hace decir a Sócrates en La República que la especialización hace que «no somos todos iguales, sino que hay una gran diversidad de naturalezas entre nosotros que se adapta a las diferentes ocupaciones».
Como los hombres producen cosas diferentes, se intercambian de modo natural unos bienes por otros, con lo que la especialización necesariamente da paso al intercambio. Platón también señala que esta división del trabajo incrementa la producción de todos los bienes.
[5] Rothbard, Murray N., Historia del pensamiento económico. Vol. I. El pensamiento económico hasta Adam Smith, (Madrid: Unión editorial, 1999), p. 41.
ECONOMÍA GLOBAL



ARTÍCULOS DE ECONOMÍA. DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA
LIBROS DE ECONOMÍA, DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA
Fundamentos del valor económico
Justicia y Economía. Hayek y la Escuela de Salamanca
Redes y productividad en la naturaleza
Trabajo en red y productividad tecnológica creciente
Crisis económicas y financieras. Causas profundas y soluciones
Dinamismo económico, tiempo y ciencia
Anticipando la crisis desde el TDC
Medios de comunicación y competencia
Persona humana y patrimonio personal
(…)
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ENCASILLAMIENTOS Y ENCASTILLAMIENTOS
Permítanme que por una vez no escriba, aparentemente, de cuestiones económicas. A pesar de lo que se publica, y contemplando los hechos y las actitudes reales, no parece que vivamos en una sociedad flexible, abierta, tolerante y secularizada, sino que mas bien parece que todos los cualquiera que pasean por nuestras calles y habitan los vecindarios tienen a gala continuar la medieval costumbre inquisitorial de poner el San Benito. Continuamente nos dedicamos, casi sin darnos cuenta, a encorsetar rígidamente a los demás con sambenitos de los que las víctimas difícilmente podrán deshacerse. Sustituimos lo sustancial por lo puramente accidental, el contenido por el continente, lo permanente por la mera anécdota, lo importante por lo circunstancial, la persona por la función. Encasillamos a la gente con múltiples camisas de fuerza que nos aprisionan, y desfiguran el aire original que cada uno tiene. No somos ya quien somos, sino que, por circunstancias accesorias, los convencionalismos nos convierten en blancos o negros; en los del norte o los del sur; en trabajadores o empresarios; en machistas o feministas; en consumidores o productores; en vascos, catalanes, aragoneses, andaluces, bosnios, canadienses, mestizos, españoles, mejicanos, peruanos, chilenos, chinos o japoneses; en gordos o flacos; en rubios o morenos; en ricos o pobres; protestantes o musulmanes; fumadores o no fumadores; de derechas o de izquierdas; etc. No sólo sustituimos la personalidad radicalmente inimitable por algún accidente o por alguna función, sino que, a continuación, formamos piña masificada con lo accidental, lo idolatramos hasta cotas insospechadas, nos encastillamos, y nos enfrentamos violentamente con los grupos opuestos haciendo realidad cotidiana las más sangrientas luchas tribales en este siglo XXI.
Leía hace poco unos estudios científicos antropológicos donde se demostraba que todo el género humano desciende de una sola mujer. Todos somos indígenas esparcidos por el mundo. ¡Cuándo nos daremos cuenta, y actuaremos en consecuencia, que todos estamos en el mismo barco y que todos hacemos falta! ¡Cuándo reconoceremos la dignidad igual e infinita de todos los cualquiera que se entrecruzan en nuestro pensamiento habitual y en nuestros ojos carnales o audiovisuales! ¡Cuándo descubriremos que los intercambios voluntarios de bienes y servicios, como la comunicación a través del lenguaje conciliador, son fenómenos de suma positiva donde todos los que participan salen ganando y ninguno se empobrece, haciendo realidad lo que los economistas llamamos mejoras de Pareto!
Adaptarse a la realidad no es encasillarse en normas rígidas y deterministas. La realidad no es monolítica ni dogmática, sino flexible y libre en tanto en cuanto máximamente libre es quien la ha creado. No podemos ni debemos intentar dar vida auténtica a los entes de razón, a las clases sociales, a los grupos y gropúsculos, a las funciones. No existen militares, tutsis, judios, políticos, periodistas, pescadores, financieros, liberales, socialistas, indios o americanos. Existen fulano y zutano, mengano y perengano con sus fulanadas y sus menganadas. Un liberal no es igual a otro. Un socialista es distinto de otro como distinto es el forofo del Madrid y el vecino en la grada también admirador blanco. Ni siquiera uno mismo piensa igual hoy que ayer o antes de ayer.
Quizás convenga decirlo bien alto: yo no soy, siéndolo, ni liberal, ni valenciano, ni madrileño, ni español, ni economista, ni profesor, ni creyente, ni casado, ni blanco ni moreno. Cada uno es el que es y punto. Ni más ni menos que ciudadano del mundo. Yo soy el ignorante que soy y cada uno es el que es. Para identificarme basta con el nombre. También los apellidos que resaltan y orientan la ascendencia y proyectan el futuro humano. Para reivindicar mi defensa de la igualdad (si no superioridad) de la mujer, su apellido: Señor de Oviedo. Hijo de mis padres, padre de mis hijos y abuelo de mis nietos, marido de mi mujer. Quiero ser, y soy, un desconocido integral que pide continuamente algo tan sencillo y tan inmensamente productivo para todos: ¡¡¡PAZ!!! ¡¡¡PAZ!!! ¡¡¡PAZ!!! ¡¡¡PAZ JUSTA!!!
Las leyes deben limitarse a declarar los derechos y las injusticias naturales…; no debería tener cabida en la legislación humana lo que es indiferente según las leyes de la naturaleza… y surge siempre una tiranía legal dondequiera se produce una desviación respecto de este sencillo principio.
Murray N. Rothbard, La ética de la libertad, Madrid, Unión Editorial, S.A, 1995, p. 51.
PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA ECONOMÍA POLÍTICA – INTRODUCCIÓN – (VIDEO CON AUDIO DEL AURTOR EN ESPAÑOL EUROPEO)
INTRODUCCIÓN Los investigadores de la ciencia económica, de forma explícita o implícita, se han venido cuestionando en sus trabajos, desde siempre, las preguntas básicas de su ciencia: ¿Por qué valen las cosas? ¿Qué es el valor económico? ¿Cómo poder medirlo? ¿Cómo compararlo? ¿Cómo incrementarlo? Incluso toda persona se plantea, de una manera o de… Continue reading PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA ECONOMÍA POLÍTICA – INTRODUCCIÓN – (VIDEO CON AUDIO DEL AURTOR EN ESPAÑOL EUROPEO)

Un paso decisivo fue ver el valor como lo que merece ser deseado. (…) – Julián Marías
Un paso decisivo fue ver el valor como lo que merece ser deseado. No es que el sujeto atribuya o dé valor a algo, sino que lo reconoce, lo percibe como tal y por eso lo estima. En la interpretación madura, el valor es algo plenamente objetivo: las cosas tienen valor, independientemente de que yo… Continue reading Un paso decisivo fue ver el valor como lo que merece ser deseado. (…) – Julián Marías
ATREVÁNSE A DAR LIBERTAD DE VOTO Y A VOTAR EN SECRETO – Recuerdos históricos
No sólo el Grupo parlamentario del PP y el del PSOE. Atrévanse a votar en secreto y a dar libertad de voto en la investidura de Feijóo -y si llegara el caso en la de Sánchez- todos los grupos parlamentarios. También VOX, JUNTS, ERC, SUMAR, PNV y BILDU. Incluso CC, UPN y BNG… Continue reading ATREVÁNSE A DAR LIBERTAD DE VOTO Y A VOTAR EN SECRETO – Recuerdos históricos
DEMOCRACIA Y LIBERTAD DE LAS CONCIENCIAS
Democracia y libertad de las conciencias En todos los ámbitos del actuar humano –también lógicamente en el jurídico y en el económico- las valoraciones en cada instante y circunstancia se realizan a través de las conciencia personal de cada cual que consiste en esa facultad humana de unificar la compleja variedad de datos que son… Continue reading DEMOCRACIA Y LIBERTAD DE LAS CONCIENCIAS
Respecto al precio de las cosas no se atiende a la naturaleza de las mismas, cuando entre la cosa que se vende y la que se compra no existe ninguna proporción, pues son de diversa especie, sino que se atiende a la estimación y convenio común de los hombres…Queda pues que el precio de la cosa ha de ser buscado en la común estimación de los hombres.
Además el dinero varía según los diversos tiempos y lugar; lo que, sin embargo, no ocurriría si por naturaleza del dinero existiese un precio del mismo dinero, es decir, tanto valor.
Se sigue de este principio que donde quiera se halla alguna cosa venal de modo que existen muchos compradores y vendedores de ella, no se debe tener en cuenta la naturaleza de la cosa, ni el precio al que fue comprada, es decir, lo caro que costó y con cuantos trabajos y peligros.
Francisco de Vitoria (1483-1546) Comentarios a la II-II de la Summa Theologica de Santo Tomás Questio 77, art. 1 Texto que proviene de Restituto Sierra Bravo, El pensamiento social y económico de la Escolástica, Madrid, 1975, pp. 603-605.






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